UNA MUJER DESNUDA


Y aun no se ha inventado en el mundo algo más hermoso que un cuerpo de mujer desnuda y a poder ser en lo oscuro, para que ofrezca la luz que nos falta. ¿Acaso hay algo más delicioso que contagiarse del aroma desnudo y esperanzador de un cuerpo sensual y atractivo? Dejarse llevar y recorrer todos sus puntos cardinales desde el norte hasta el sur, de ese cuerpo que nos suplica que le supliquemos una invitación personal y privada para poder ser invasores de tan majestuosa belleza.


¿Qué hacemos cuando la juventud vuelve a llamar a nuestra puerta? Esa juventud que creímos olvidada, desterrada por siempre porque aprendimos que los años pasan y no hay cura ni remedio para volver hacía atrás. ¿Acaso no anhelamos una Lolita en nuestra vida? Una niña de nuestros ojos que nos vuelva a contagiar del dulce sabor que es la vida cuando es joven sin miedo al futuro y con todo un camino lleno de esperanzas y sueños delirantes por recorrer. ¿Es pecado, querer ese fruto prohibido, volver a tocarlo, tenerlo entre las manos, y recorrerlo de arriba hacía abajo suspirando y respirando hondo cada poro de ese delicioso cuerpo que aun no se ha contagiado de la mala vida?


El mundo no se equivoca cuando nos muestra como lo más hermoso unos florecientes pechos de mujer, dispuestos a que se los toque, se los bese con delicadeza, e incluso los más vigorosos y valientes nos masturbemos en su valle fronterizo. Igual que no se equivoca y nos muestra el coño como algo bello, el escondite perfecto para encontrar la paz que el día a día nos roba, el sentido de muchas respuestas todavía sin hacer, y el sentido de porque la vida es hermosa. Pero eso sí, jamás olvidemos que ninguna mujer tiene dueño por más que nos empeñemos en ello.





No hay comentarios:

Publicar un comentario