TAL COMO SENTÍA FUE


Le aterraba el dejar de vivir, y así se lo dijo:

- Tengo miedo de dejar de vivir y seguir vivo, ¿sabes lo que quiero decir?

Y lo mató para siempre para que no dejase de vivir, y así se lo dijo:

- Solo dolerá un momento. No te asustes.

Y antes de que llegase el alba, antes de que se arrinconase a la oscuridad para dar paso a la luz, le besó en el cuello como nunca antes lo habían hecho, como nunca antes lo había sentido, con tal belleza que ni un espejo sería capaz de captar la imagen en su totalidad, y todo lo que antes fue todo para él después de ese instante dejó de serlo. Tenía razón solo dolió un momento.

Saludos y gracias.

LO QUE EL VIENTO TRAJO


No sé, no quise entrarle muy agresivo, por eso antes de decirle me encanta el olor de un cuerpo desnudo después del sexo, pensé que sería más adecuado decirle algo que llevaba con tiempo y con ganas de quitármelo de encima, sacarlo afuera, a ver qué ocurría, si traía nuevos trenes a los que subirse para recorrer nuevas aventuras, segundas oportunidades, o la estación seguía vacía y oliendo a tristeza. Así que se lo solté sin más: Me pareces tan logística que me encantaría que te encantase que te invitase a cenar. Funciono preguntas, no sé carajo, tú sabes, quizás se rio porque no era de aquí, es extranjera, pero no extranjera de otro país, es decir no es de acá, es de allá, de allá, de allá, entiendes lo que te quiero decir. ¿Qué como acabé aquí a dónde me encuentro ahora mismo?

                ¿Te han dicho alguna vez que la tuya es la de ir jodiendo al personal? Ahora que andaba a contarte algo lindo, algo que no tiene fronteras, ni aranceles, ni aduanas, ni tipos de interés, ni impuestos, me quieres obligar a que me sienta obligado a bajar a tu sucia realidad y ande por ahí un rato y te hablé desde ahí. Eres un cagón. Al orto te mandaba a ti y a los que son como tú, a que respiréis a gustito lo del orto y no andéis jodiendo como andáis jodiendo al personal.

                Ya, ya, que responda o me vuelves a sacudir con el bicho ese que suelta voltios o la madre que le parió a la electricidad o vete a saber qué. No sé si lo que me ha llevado aquí ha sido el hablar con alguien extranjero pero no de otro país, es decir no de acá, sino de allá, de allá, o la otra conjetura sería que en la finca en la cual ansiábamos rodar una película y hacernos con las minas del rey Salomón, corríamos serio riesgo de incumplir los requisitos necesarios para no ser primero denunciados, segundo censurados y finalmente desahuciados, debido a ser tachados de homófobos, racistas o primos hermanos, suficiente para que te expulsen de una plataforma de streaming o de un edifico entero. Como el deseo era no ser despachados, por eso éramos los siguientes: Había una pareja de negros con sus hijos de 8 y 5 años respectivamente, había un coreano (de la Corea buena ¡por supuesto!) que hablaba coreano y otro idioma quizás de allá, quien sabe, pregúntele por el que dirá y por las moscas, había una pareja de caucásicos, y no amordazaban a nadie ni estaban amordazados, muy simpáticos, de la misma manera que lo eran los negros y el coreano, había un nórdico soltero pero sin pinta de haber sido vikingo, lo cual nos obligo a hacer ciertos cambios en el guión, dos amigos eslavos, que también con eso de las barbacoas en la terraza comunal, y con eso de que amenizaban las tertulias (en las cuales nos entendíamos como se entienden una rana y un perro con el ladra que te ladra y la otra con el croa que te croa) también acabaron siendo amigos como algo global y no solo algo territorial. No olvide lo anterior, que debería haber sido bola ganadora y partido eso de las barbacoas comunales y las tertulias y el buen rollito, a lo bailábamos y fumábamos la música y la planta de lo políticamente correcto y cuando ustedes decían que dijéramos beee, decíamos beee, y cuando ustedes decían que cantásemos beee, cantábamos beee. También como no podían faltar había sudamericanos, mestizos, nativos, y para que no viniese alguien de su departamento con ganas de denunciarnos o censurarnos o apagarnos o desahuciarnos también había gente gorda, gente flaca, gays, lesbianas, transexuales, hermafroditas, mujeres y mujeres feministas, hombre y hombres no machistas, niños y niños con el azul como su color favorito y los coches como su juguete preferido, niñas y niñas con el rosa como su color favorito y las muñecas como su juguete favorito, e incluso por si se encontrase alguien quisquilloso en su departamento habíamos encargado un hobbit, un elfo y un enano. Por si nos dejábamos algo o alguien, por lo cual dudo que dicha conjetura fuese la que me ha traído aquí y no sé qué cojones ha provocado que esté donde estoy que es donde no quisiera estar.

                ¿Qué dice que no me queje que no es para tanto? Usted se cree que porque me den tres veces de comer al día en cantidades copiosas y con variedad de elección en el menú, tenga un piso para mí solo de más de 60 metros cuadrados con su cuarto de baño, su salón, su dormitorio, todos los canales, películas y series imaginables, una más que digna conexión a internet, videojuegos, los libros que quiera, todo tipo de ocio que guste saciar, tres horas al día para salir a un amplio espacio donde poder hacer algo de deporte, pasear, incluso sentarme en un sitio y tomarme una cerveza, manteniendo prudencia y distancia en las relaciones naturales, hasta que después de ser observado detenidamente por vuestro ministerio del Cupido, quien sea por entonces ministro de dicho ministerio acepte y de por bueno y por aprobado la opción de un posible acercamiento y desarrollo social con otro ser humano que le haya puesto ojitos o me haya puesto ojitos o nos hayamos puesto ojitos, dejando vuestra inmensa generosidad también a que ese desarrollo social de paso a un desarrollo físico para una posible futura copulación para que la especie no sea extinguida del todo y los robots encargados de las guarderías puedan ser funcionales. Queréis que acepte sin rechistar que todo eso es suficiente, suficiente para toda una vida y que me calle o me taparan la boca con baile de San Vito incluido si me excedo en mis quejas.

Saludos y gracias        

DE LA NARIZ Y SUS TEMORES


La nariz le dice a la cara, ¿Sabes que para que me deformen, me afeen, no es necesario solamente un acto físico? Es decir; tú lo sabes, de igual manera que los que están a las afueras del telón, como los que están detrás del telón, como el mago de Oz, y tanto Júpiter y Saturno cuando se sientan en un taburete junto a una barra, comienzan a beber sus pintas y empiezan con risas, continúan con gritos, toman el camino hacia los improperios, giran con riesgo por una curva  que lleva a cuestas la señal de curva peligrosa que les lleva a los puñetazos, empujones, patadas, y a que baile algún diente o algún tabique con algún comisario del infierno de esos que en la fiesta del final de curso nunca encuentran pareja de baile. Finalmente, cuando frenan; vuelven las risas, abrazos, y cada uno a su casa. Si les preguntásemos de que van; responderían somos Dioses, seres primitivos, no sabemos resolver de otro modo asuntos planetarios.

                A lo que le quería decir la nariz a la cara es que para que no se sienta con ganas de salir de casa porque no quieren que le vean como se encuentra esa mañana porque el espejito mágico o el de la tienda de los chinos le ha dicho que hoy se siente fea, no es solo debido a causa de un golpe físico que le ha dejado el tabique mirando para Cuenca, puede ser debido a otro tipo de deformaciones producidas por ejemplo por el olor que produce un trabajo mal pagado con exceso de horas extras y horarios de termas nucleares que acaba generando en el trabajador que se convierta en un explotado. Aquí es cuando interrumpen Júpiter y Saturno, y teorizan; si el trabajador resolviese con el empleado, el jefe o quien cojones tenga bien puestas las cuadrigas o sea el dueño de ellas como nosotros resolvemos los asuntos planetarios tal vez los trabajadores explotados que son muchos, muchos, muchos, muchos, muchos miles más, muchos miles de miles más de los que podemos imaginar (por no hablar de los que no tienen trabajo...) según desde el punto de vista Jupiteriano y Saturniano tal vez así dejarían de quitarse de encima la etiqueta de explotados aquellos trabajadores que llevan puesta la etiqueta de explotados. La nariz cansada de que le interrumpan y con deseos de terminar cuanto antes mejor, le dice a la cara que se puede imaginar que otro tipo de causas puede producir también olores que le afeen y cuando vaya a Ikea sienta que los espejitos se ríen en su ¿cara?. Antes de que esto se vaya de madre y la cara quiera pedir ser independiente de la nariz y entremos en un conflicto de incalculables deformaciones, desperdicios, y con desagradables consecuencias tanto para la nariz como para la cara, primero mejor no continuar usando palabras y siguiendo parte del camino que no sabemos si originariamente fue o no fue trazado por Júpiter y Saturno, toman la sabia decisión de irse a un bar una oler la cerveza y la otra a negociar con la boca que le deje saborearla.

Saludos y gracias     

BREVE MANIFIESTO DEL VERBO COGER


Había un tiempo donde se cogía de todo. Se cogía agua fría para lavarse el cuerpo en verano porque el sol era abrasador y las ganas de reír y de vivir eran infinitas, como estar debajo de una cascada y colocarse detrás del chorro. Se cogía fruta de los árboles porque no estaba prohibido ni por un Dios, ni por el gobernador, ni por el primer ministro, ni por un empresario de esos que hacen dinero con grandes supermercados. Se cogían platos, cubiertos, utensilios de la cocina para preparar la comida y poner la mesa, porque todos los días eran domingos si se sabían hacer bien las cosas, y válgame que así se hacían, porque lo dicho ni había Dios, ni gobernador, ni primer ministro, ni empresario que tocase las pelotas con eso de implantar horarios, faena y producción. Ahí te ponías a comer con los amigos o con quién quisieras, existía la posibilidad de elegir quizás el mejor lujo conocido hasta ahora, el lujo de elegir con quien estar y que hacer sin que el señor don impedimentos saque su garrote e imponga disciplina.  Había quien elegía su familia, en este caso si tenías suerte (que si el camino no es demasiado retorcido era lo suyo que hubiera lluvia y buena siembra) y andabas en buenas relaciones sanguíneas, porque a veces las hay que te las hacen pasar putas y mejor ni navidades, ni fiestas de guardar, ni te conozco, y me dejo de apellidar tal y me dejo de llamar tal para que no hayan malentendidos, ni puterios que para putear ya hay otras piedras que se cuelan en los zapatos y son bien jodidas de sacar, y las llamamos Dios, o gobernador, o primer ministro o empresario y es ahí cuando la cinta del casete no corre como es debido, la música se atraganta y el coger se vuelve fechoría e incluso delito, vaya a usted a saber que necesidad de que surja la angustia de la imposición, de los impedimentos, de los encierros, de los bozales, de ahogar el coger en su esencia y su naturaleza.

                Es decir; Cuando enredas tu dedo en tu pelo haciéndole rulos u otras formas geométricas, te relajas ya sea sentada o apoyada sensualmente contra un muro, o de pie como quien baila en una baldosa sin necesidad de más baldosas y, miras así como quien mira como si fuese imán, estrella polar, brújula, faro, o sino, generando tanta intensidad, tanto interés, que invitas a unas manos que has escogido las cuales responden a una consciencia, a que tan solo anhelen coger tu boca y besarla, coger tu vestido de verano y levantarlo para coger tus muslos, tus caderas, y abrazarlas, estrecharlas, y saber que de esa manera jamás tendremos que volver a mendigar ni la felicidad ni las ganas de vivir.

Saludos y gracias    


LA COMPRA


Se cabreó con Dios. ¿Cómo que se cabreó con Dios, que quiere decir eso?. Que empezó con me cago en Dios, joder con Dios, y unas cuantas blasfemias más de la misma textura. Todo porque eran dos zanahorias, dos melocotones, papel de cocina y una bolsa de espinacas. Se le olvidó la bolsa de espinacas y ese fue el error número uno.

                El número dos fue que cuando dejó en la cocina con prisas, sin guardar las cosas en su sitio, porque las prisas le decían que tenía que hacer las cosas con prisas, para volver a la tienda de nuevo y subsanar el olvido de la bolsa de espinacas, no cayó en la cuenta que al perro le gustan los melocotones y las zanahorias, y que el perro no es tonto y si puede, puede, por eso como podía se comió los dos melocotones y las dos zanahorias. No se daría cuenta hasta más tarde porque ahora estaba liado con las prisas; que así no, con más delicadeza, que poco sensible eres, hay que ver, ¿En el ascensor?, en serio en el ascensor, ¿Por qué lo viste en alguna película y te puso cachondo y babeaste hasta que te la cascaste?. Demasiado simple. Me aburro. Originalidad.

                El número tres es mientras se va a por la bolsa de espinacas recuerda. Pasado. Modo on. Chico, no sabes lo que haces. Si no tenías suficientes problemas te vas a buscar unos cuantos más... Y lo de las espinacas será un juego de niños comparado con lo que te vas a encontrar después de que termine de hacer su trabajo el pasado y vuelvas al presente bajo su influencia y con el revólver en tu sien para jugar a su ruleta rusa que te ha preparado. Dispara, so idiota, dispara. Click, clack, el viaje de de los idiotas va empezar.

                 No hace falta que contabilicemos más errores.... Suficientes para un cortocircuito en el sistema. Luego dirá que tiene migraña. Hasta que salte la bala que hay alojada en el tambor y haga una de las suyas.

                    Fue en la playa. Cuando se podía besar sin miedo. Sin miedo a un me gustas te quiero besar, bésame tonto. Roto el hielo y enterrado en la arena el me atrevo o no me atrevo, me atrevo o no me atrevo a decirle algo, me atrevo o no me atrevo a besarla. ¡Canasta ganadora sobre la bocina! ¡Abracémonos!. El mundo será un poquito mejor. Luego la cita. El restaurante, el arreglarse, el querer ponerse guapo y guapa, el que ganas de verse, el que ganas de cogerle de la mano, el que ganas de que nos vean juntos, el que ganas de ver su sonrisa. Dicen que las sonrisas son vitamina D (también, de igual manera que lo es el sol).

                Es en la caja del supermercado cuando es atendido por una cajera (porque tiene que pagar la bolsa de espinacas que se le olvidó coger cuando estuvo en dicho supermercado hace aprox unos veintidós minutos diecisiete segundos más o menos): Gracias. Me gustaría hacerle una pregunta sin ningún tipo de compromiso, ¿Le molestaría no poder expresar lo que siente, no poder manifestar  lo que desea, que le tapasen la boca, le cerrasen la sonrisa? Si fuese así no podría respirar bien, verdad. No le contesta.

                Dos disparos y por suerte no ha saltado la bala del tambor. Su sien sigue intacta. Una vez abre la puerta de su casa y llega a la cocina descubre que la bolsa de espinacas ya no es suficiente porque un perro feliz y más que satisfecho no únicamente de que esté de vuelta, se ha comido las dos zanahorias y los dos melocotones. Ahora sí, es silencioso, no retumba, no suena en el rellano, no crea ningún tipo de alarma en el vecindario, no se oirán sirenas ni vendrán los bomberos, ni la ambulancia ni la policía. Está de suerte. ¡Yuju! Tres puntos para el por un momento (falso, mentira, trola, embuste, patraña, calumnia...) el hombre más feliz del metro cuadrado en el cual se encuentra. ¿Ni aún así?. Jopeta.  Pero él sí que lo siente, es lo que tiene jugar a la ruleta rusa, al final a la probabilidad no se le puede tomar el pelo como si fuese el tonto de la clase, no es fácil meterle mano y robarle de la caja fuerte, la probabilidad es un tipo de banco, el banco de nuestro sino.

                Lo hace, mensaje: Hola, ¿te acuerdas de mí? Perdona que te insista tanto, no quiero ser un pesado pero había pensado que ahora que hace buen tiempo podríamos ir a la playa... ¿Qué dices?.

Saludos y gracias 

DESMENUZANDO LA ESCALADA EVOLUTIVA


No hablaron. Estuvieron en silencio. Era un grupo grande de gente. Entre dos y diez personas. No sabían de la importancia del momento, del ahora. O si lo sabían no lo estimulaban. Degradaron de tal manera con su actitud el paso del tiempo que hasta se fundieron los relojes. Nadie llevaba relojes. Ahora se mira la hora en los móviles. Si se hubiesen fundido los relojes quizás se hubiesen visto perjudicadas sus muñecas. ¿Se les hubiera quedado la mano colgando?.

                Estaban sentados en una mesa de una terraza. Continuaban con la osadía de no pronunciar palabras. Si alguien le tenía que decir una información al otro alguien el otro no lo podría saber a no ser que lo escribiese. Pero no tenían papel y lápiz. Tenían algo mejor, manzanas del árbol del pecado, transformadas en productos cuyo logo y sus servicios actuaban como un virus, como una adicción, como una llamada de un ser divino que anunciara su llegada y hay que dejarlo todo para recibirlo y mostrarle pleitesía, arrodillarse, orarle, mamársela incluso si la divinidad necesitase en determinado momento de ciertos placeres sabidos a nivel terrenal pero con un total desconocimiento si también son existentes a nivel divino. ¿Realmente crees que necesitarían papel y lápiz, o desarrollar la capacidad del habla para comunicarse? Se reirían en tu cara porque se sentirían insultados ante tal idea, por favor, ellos primitivos, maduremos y pongámosles en el lugar que les corresponde dentro de la escala evolutiva, que si no sufriremos las fútiles plagas de la divinidad de la manzana.  

                Tan solo una muñeca que debía de estar colgando si llevasen reloj y el otro brazo seguiría igual; de buen rollo con sus músculos, sus tendones, sus huesos, su aquí te pillo aquí te mato, de dicho miembro no quedaría colgando ninguna parte y la vertiente estética lo agradecería. ¿Tendría envidia esta extremidad de la otra extremidad? Sería capaz de comprarse un reloj para su muñeca y dejarla colgando en caso de que hubiese tenido reloj en su otra muñeca y esta debido a esa actitud tan degradante hacia el paso del tiempo se le hubiese fundido el reloj que supuestamente hubiese llevado perjudicándole de tal forma que se le hubiera quedado la muñeca colgando. Todo es posible. Ha subido alguien esa frase en Instagram con una imagen de fondo muy motivadora. Dale poder al ego que el ego le dará poder al ego.

                Era un grupo grande de gente. De dos a diez personas. No solo no hablaban, tampoco levantaban la cabeza. No eran capaces de reaccionar a lo que ocurría a su alrededor. Si hubiese aparecido un tanque ni se hubiesen inmutado. Rebobinemos para perfilar adecuadamente lo del tanque, retroceso a una segunda oportunidad y dejar las cosas claras; se hubiesen inmutado en caso de que algún "iluminati" de los reunidos hubiese pensado en un tanque para un momento top, entonces y solo entonces,(da igual que en la frontera dos mesas al norte se estuviese iniciando la cuadragésima guerra mundial de las estupideces prescindibles pero esta vez con tanque y en sandalias) hubiesen prestado atención a su alrededor, y mira tú por dónde un tanque cuando más hace falta, chachipirulijuanpelotilla nos vamos de party party, hubiesen preparado el objetivo, hubiesen puesto su máximo furor, hubiesen inducido a activar un preparados, listos, ¡ya!. De esa manera entrar en una trepidante carrera, volver agachar la cabeza no vaya ser que por error en el sistema se descubriera el brillo de sus ojos, aplicar los filtros adecuados, subir la imagen a Instagram, hashtag todo es posible, hashtag yo vivo el momento, hashtag mola mazo,  y hashtageando que es gerundio. Todo eso antes que cualquiera de las otras personas componentes del grupo grande, para que el presumir pueda ser conjugado y aplicado en todo su concepto. La competitividad muestre su razón de ser.
   
                Erase una vez en una galaxia tristemente no muy muy lejana un grupo grande de gente. De dos a diez personas. No hablaban. No levantaban la cabeza. No eran cualquiera. Eran el siguiente peldaño en la escala evolutiva, dales un menhir que verías lo que te harían....

Saludos y gracias


UNA DE PIRATAS


Un barco acostado junto al muelle. Tal vez se trate de un barco fantasma, da igual. Se dice. Salgamos de aquí. Se responde.

                Medusa le besa en los labios. Luego le pregunta por qué le pusieron ese nombre. Apoyándose en la barandilla del barco y con la vista puesta en los misterios del océano que se extiende a su alrededor decide callar. Después de unos días de evitar mutuamente naufragios, memorias, y de emborracharse algunas noches juntos junto al fantasma que se proclama capitán de barco y sus lugartenientes, dejar abandonar el tiempo en las cartas, antes de cogerse de la mano y pasar la noche juntos borrachos en un mismo camarote y hacer el amor como los peces como los tiburones como las orcas como los fantasmas que han sido maldecidos como los que huyen y se dejan querer y se necesitan querer.

                - ¿Crees que nos volveremos a ver ?- Medusa calla la respuesta. Le da un beso de despedida. Acaricia al perro. Y solo dice que es un buen perro y que le cuide. Poniendo pies en tierra acaba quedando a lo lejos como el recuerdo de una brújula.

                Después de esa noche y la siguiente y la que vino después y la que la seguiría y la otra y la otra de la otra y así en proceso de escalera de caracol hasta comerse y tragarse unos cuantos sapos, fumarse unas cuantas amapolas abrió el mapa de esa realidad y haciendo un pacto con los muertos que capitaneaban el barco lo restauró declarándolo barco pirata.

                Abordaron islas con tesoros tan antiguos, escondidos en cuevas la mayoría de ellas casi inalcanzables que los encargados de protegerlos, ahora solo eran huesos y esqueletos de lo que en antaño fueron hermosos dragones.

                La vida de pirata se convirtió con toda naturalidad en un estilo fácil de vida, sin complicaciones, aportaba la sonrisa de los jardines desnudos dispuestos a que los anden, los huelan, los palpen, los seduzcan, los jueguen. Pero algo le pesaba, algo había que no podía rellenar, por eso un día mandando al carajo las leyes de la física, la geografía, instaló en el mapa de esa realidad una isla llena de zombis que se precipitó a conquistarla sin miedo a la fatalidad que pudiese pasar y fue así como...

                Tienes un ático precioso. Debe de ser un lugar agradable para pasar todas las vidas que se quieran vivir. Cadmio la escucha a la vez que observa la belleza incontenible de ese cuerpo que descansa boca abajo en la cama mientras él aterriza aviones sobre su espalda con la intención de colonizar cada tramo y composición de esa arquitectura que se ha convertido en su deseo, y cuando le pregunta de qué lugar es, ella le contesta si te dijera que no pertenezco a este mundo te entrará miedo y me tirarás de tu casa o te pondrás cachondo y volveremos a coger.

Saludos y gracias