ABRIL



Batas blancas, azules, agua por el suelo, su origen detrás de la puerta de un cuarto de baño con un olor que estremece. Sirenas que aparcan delante de un letrero de neón que pone con letras mayúsculas urgencias. Aquí huele a hospital, todos están enfermos, ¿Qué hemos hecho mal?

Matizas que sigo sin aprender a remangarme bien las mangas de las camisas, y lo apoyas con un ven aquí y me dejo hacer, dejo que hagas, con esa sensación de que si el viento tiene color, es el de tus ojos.

Una madre que corre detrás de su hija para abrazarla una última vez antes de que se haga mayor, para sostener una vez más entre sus brazos esa inocencia que se evaporará tarde o temprano, unas madres que sueltan a sus bebes en una carrera sobre el parquet del Madison Square Garden de New York, como si fuesen galgos que solo sirven para eso, para correr, para nada más, y tú acusatoriamente me preguntas el porqué veo esas cosas.

- Yo solo veo el partido

Madrugada tardía, te acercas llevando únicamente puesta la camisa de los Knicks naranja, hace tiempo que la azul se quedó centrifugando en una lavadora del pasado. Es inevitable, tus piernas desnudas se sientan sobre las mías, mis manos buscándolas y la erección.

Fuera, cuando no llueve sobre mojado dicen que es abril, ese lugar donde se enamoran los perros y los caracoles, ¿Por qué no vamos allí?

Saludos y gracias.

SAUDADE



El tiempo que no hemos podido consumir juntos se presenta igual que una serpiente amarilla enroscada como si fuese un reloj de cuerda que cuelga de una pared que huele a humedad, nostalgia y cansancio. Esa sensación de frustración que quita el sueño, que te acorrala en noches de insomnio, contrayendo una especie de duelo interior porque es como si quedasen pendiente todas las vidas que nos debemos, muchas, demasiadas, donde entre otras cosas más o menos importantes cobrase significado dejar de buscarnos, no yo a vos o tú a mí, sino de buscarnos, recorrer un mundo que nos perteneciese porque nosotros le impusimos nuestras reglas, emborracharnos con vino o sin vino, despeinarte en la cama cuando nos encontrásemos desnudos y nos ayudásemos a no ser huérfanos de esas partes de la vida que seguimos sin encontrarles sentido.

En definitiva, que los fantasmas de tu cuerpo dejasen de gritar saudade, y tú tal vez te preguntases en voz alta de la misma manera que lo harías si lo hicieses dirigiéndote a mí que significa saudade, y yo te respondería que no lo sé... Que de lo único que te puedo hablar es de mi verdad, y esta es que saudade es para mí no sentir los latidos de tu coño sobre mi boca.

Saludos y gracias   

LA CHIMENEA GRIS



Hay miradas donde se reconoce la arquitectura de la chimenea gris donde una vez habitaste, toda una pena. Ambas cosas. Y que a veces nos dejamos confundir, con escaparates que solo buscan eso, es un efecto artificial, un eco que llama al miedo, lo opuesto a la belleza de una manada de bisontes corriendo libremente por una pradera, antes de que prácticamente los exterminasen. Con la cruel excusa publicitaria de "Mejoraremos con el tiempo su futura calidad de vida..."

Tan fácil como llegar hasta ahí estirando simplemente del lazo que ata tu vestido a tu piel, aunque quizás, solo tal vez, si se lo viese hacer a otro me entrase un arrebato de celos, creo que ya te hablé de esa espada de Damocles que son los impulsos dando palos de ciego. La nuca, los hombros, te besaría la nuca y los hombros para que no hubiese la posibilidad de dejarme caer por el puente, es así de sencillo si te lo preguntas. Borracho de esos días en los que encuentre en tus manos las ganas de desnudarme.

Saludos y gracias

LA CIUDAD QUE LLEVE TU NOMBRE



Escríbeme cuando tú seas el alba, y todo mi desconocimiento duerma en una ciudad que lleve tu nombre, y espero que me despierte cuando no haya la necesidad de huir uno de los otros. Cansan en exceso los escenarios donde todo son pasos con prisas y no tienen tiempo para pararse y contemplar.

El viaje improvisado será cuando me encuentren playas vacías cubiertas por el color de tus cabellos y esa certeza de que todavía puedo inventar las ganas que tuve de amarte o las ganas que tengo.

Siempre he pensado que el ritual de la dialéctica se convertirá en azoteas que nos pertenezcan cuando descubramos dónde están nuestros fantasmas, y nos podamos decir: ¿Cómo sabes que tengo miedo?.

Saludos y gracias

DEBAJO DEL MAR



Debajo del mar todos somos iguales, nos falta aire. Tu cuerpo es una orquídea, una pieza importante de ese sueño que se transforma en desvelo, ansiedad, imprudencia, delito, incertidumbre.

Te acaricio con la mirada el contorno de tus pechos desnudos y a veces es el único camino que encuentro para que desaparezca la soledad, es justo en ese momento cuando quiero decir algo o preguntarte cuál es tu sueño, te esfumas....

Y todo se convierte en gusanos antes de que asomen las alas. Siempre tratando de alcanzarlas, como si las respuestas se encontrasen detrás de un telescopio, y el nudo de marinero en el estomago presintiendo que tú sabes eso que quiero oír y lo escondes, algo así parecido a que últimamente el saxofonista dejó de tocar porque tiene la necesidad de ahogar sus penas en un vaso, aunque tal vez, solo tal vez estemos equivocados.

Una mano que apoya un cigarro en un cenicero que se encuentra en un alfeizar, unos ojos que miran por esa misma ventana sin saber, unas palabras: ¿Qué tal estás?. No es suficiente con una respuesta.

Saludos y gracias.

LAS PLAYAS EN NICARAGUA



Corre el viento y llevas sandalias, ahora entiendo porqué las estrellas están en silencio. Tengo clase esta tarde. Aplázala, ya no tenemos la necesidad de subir más escalones. ¿Tampoco era necesario mucho más, verdad?. Te quitas las sandalias, te metes desnuda en alguna de las playas que hay en Nicaragua y me dices que todavía una parte del agua salada huele a revolución.

- Ahora voy

- ¿Qué hacías?- Te oigo a lo lejos de una puerta en la cual se encuentra el cuarto de baño.

- Dibujar sueños con palabras basadas en Nicaragua.

Qué fácil es todo, es simple, me llamas, te escucho, te quiero decir algo, me esperas, la absurda duda: ¿Cabremos los dos? y el único "problema" del después será quien pasará el mocho por el suelo mojado del cuarto de baño.

Saludos y gracias